A veces no deja de ser curioso cuando ves como la poesía de la vida
te supera, como el sabor candente te recorre sin darte cuenta, o como el
aire te levanta, te hace levitar y te concede la visión de un mundo que
desconocías, puedes ver tu pies y todo lo que ocurre por debajo…e
incluso el viento te acaricia, te arrastra, te abraza y te golpea con
fuerza…entonces despiertas, te miras en el espejo y vez que algo ha
cambiado, que ya no es lo mismo, no te reconoces, el miedo se instala
dentro de ti y dibuja tirabuzones de colores inocuos en tus sensaciones,
aun asi, sonries, no dejas de sonreir…porque siempre hay algo que te
obliga a sonreir.
Me levante de la cama, sujete el retrato y lo mire detenidamente como
había hecho tantas y tantas veces, y como volveria hacer otras muchas
veces mas, habían pasado mas de diez años desde que fue tomada, y su
pelo de rizos dorados llenaban toda la fotografía…un monton de recuerdos
me llenaron de repente, me asaltaron por completo…aquellos paseos por
el parque cojidos de la mano y su infinita curiosidad, que yo saciaba en
la medida de lo posible, tardes enteras de sonrisas, de alegría,
aquellos abrazos que ella adornaba con un te quiero que me inundaba el
corazón, una carrera continua buscando su felicidad, dia tras dia, todos
y cada uno de los días…todos esos días en los cuales mi vida giraba en
torno a la suya…desde el mismo momento que se instalo en mi existencia,
me dedique a la labrar sus sueños, su futuro…tan buscada, tan deseada,
mas aun cuando el destino te golpea, te enseña sus dientes puntiagudos,
afilados, injustos, dolorosos…y te deja solo.
Nunca imagine que se podría amar tanto a una persona.
De repente escuche el sonido de la puerta que se abria, el
característico sonido de unas llaves que se abren paso para entrar…y fue
en ese instante cuando un rio de relajación se abrió paso en todos los
musculos de mi cuerpo, estos dejaron de estar tensos y una sensación de
paz me recorrió de esquina a esquina de mi alma…allí estaba ella, ya era
toda una mujer, se acerco a mi, se sento a mi lado, y después de darme
un beso en la mejilla, me susurro al oído.
-Papa, te agradezco mucho que me esperes despierto cuando salgo, pero creeme, no es necesario, es tarde y deberías descansar.
Y esa noche, como tantas otras, dormi tranquilo, sereno, sabiendo que
mi niña, mi hija, la única persona que me obligaba a
respirar…descansaba en su habitación