Juliana
no estaba preparada para que sus ojos viesen aquello, pese a su dilatada
experiencia, la imagen superaba con creces cualquier expectativa creada
por pesimista que esta fuese, aun asi hizo acopio de fuerzas, se sujeto
con firmeza para evitar desmayarse y continuo adelante…ahora no podía
detenerse, pese a que horas antes no hubiese imaginado encontrarse allí,
ahora ya no había marcha atrás, debía continuar, pasase lo que pasase
debía continuar, lo debía, se lo debía a si misma….
Juliana Jones, era una bella berenjena moteada, durante muchos años había ejercido de ginecóloga, impartiendo clases en diversas fruterías y realizando aclamados estudios sobre los brotes de soja y su impacto en la radiación nuclear de la sandia de rayas verdes…estos estudios y otras diversas investigaciones le habían servido para labrarse un nombre en la comunidad científica, siendo participe junto al Dr Naranja y al eminente físico Pomelo Einstein, de un descubrimiento que cambio el sentido de las huertas de todo el mundo, el tomate frito….pero de eso ya hacia años, ahora pasaba sus días en un pequeña consulta junto a un Badulaque en el barrio del Raval, allí cuidaba de las patatas, los albaricoques y de los melones de Mesopotamia…pero lo que no podía suponer Juliana, es que aquel dia, cuando sono el teléfono de su despacho, su vida cambiaria, quizá para siempre, pero eso era algo que ella, aun no sabia….
La concentracion de Juliana era excelente, lo necesitaba para ejercer su trabajo, llevaba semanas investigando y experimentando con esas castañas y ya estaba cerca de averiguar porque tenían sabor a queso..cuando sono el teléfono, apenas le hizo caso, no le gustaba que la molestasen y solo decidió contestar después de dos horas de ronroneo ininterrumpido de aquel diabólico aparato, la voz le sono familiar, y el tono preocupado, asi que decidió citarse con el interlocutor para un par de horas mas tarde…
Juliana se alegro de ver a Orlando, pese a que no vivian lejos el uno del otro, hacia muchos años que no se veian, Orlando le conto su preocupación , llevaba años trabajando como Bote de Ketchup en un Club de petanca del Barrio de Sant Gervasi, allí desde hacia décadas preparaban una sopa especiada de elaboración secreta, cuyo método de cocion había pasado de padres a hijos durante generaciones,..pero por motivos que desconocían, o mas bien, si que conocían, este año no se podría elaborar la sopa, uno de los ingredientes, quizá el mas necesario y fundamental de los ingredientes había desaparecido, el apio, el dulce, delicado, esponjoso y tierno apio, el….pero lo peor no era eso, lo peor es que si dicho ingrediente caia en manos no autorizadas, el futuro del Club Petanca San Gervasi y quizá, quien sabe si también el futuro del mundo, estaría en peligro….
No había tiempo que perder, la gravedad del asunto requería decisión y celeridad, nada de perder tiempo viendo Salvame de Luxe o el Diario de Patricia, había que ponerse manos a la obra y había que hacerlo ya. Juliana pensaba rápido, en aquellas cirscunstancias no habia otro modo de enfocarlo, sabia donde tenia que buscar y sabia como tenia que hacerlo…asi que presta y dispuesta, preparo su mochila con aquellas cosas que le serian de utilidad en su peligrosa misión…un rollo de papel higienico, una lata de chipirones, una fregona, un bolígrafo de cuatro colores y una camiseta de Iron Maiden, con las letras bordadas en una precioso hilo de color rosa…miro su reloj, y supo que ese era el momento…no podía esperar mas.
Apenas un par de horas mas tarde, Juliana de encontraba en la puerta de Gallina Blanca en San Joan Despi, a primera vista la vigilancia del recinto le pareció infranqueable…perros de caza, cazas con cara de perro, carros de combate, un par de portaviones y una fragata del siglo XIV, e incluso un perro salchicha con dientes de sable, y una sonrisa que no le pareció del todo simpatica…pero eso si, el ingenio de Juliana estaba fuera de toda duda, como cualquier berenjena que se precie, tenia recursos para eso y para algo mas, asi que agarro su camista de Iron Maiden y una cresta roja y entro en el reciento por la puerta principal, el perro salchicha la miro con malas pulgas, pero quizá se debía mas bien a la falta de higiene del animal.
Lo que vio Juliana Jones a continuación, no era sin lugar a dudas lo que esperaba ver, era mucho peor, Juliana no estaba preparada para que sus ojos viesen aquello, pese a su dilatada experiencia, la imagen superaba con creces cualquier expectativa creada por pesimista que esta fuese, aun asi hizo acopio de fuerzas, se sujeto con firmeza para evitar desmayarse y continuo adelante…ahora no podía detenerse, pese a que horas antes no hubiese imaginado encontrarse allí, ahora ya no había marcha atrás, debía continuar, pasase lo que pasase debía continuar, lo debía, se lo debía a si misma….
De repente, la mirada se le nublo en un mar de fantasia y cuando recobro el conocimiento, se encontró junto a un bol de harina, y una fuente con huevo batido… la querían rebozar…aquellos malvados no solo querían hacerse con el control de las sopas, también querían los rebozados, junto a ella, había gambas, langostinos, champiñones, barritas de merluza en incluso algún croissant despistado…el sudor le caia por sus hojas, el fuego de los fogones ardia de un modo tenebroso, y la risas de los cocineros eran como agujas de punto se clavaban en sus semillas, quedaba poco tiempo, tenia que hacer algo, o acabaría en una bolsa de congelados en cualquier nevera, de cualquier caprabo, pero de pronto, sin saber ni como ni cuando, una luz se le encendio por dentro…ya sabia como salir de allí…
CONTINUARA...
PROXIMAMENTE…JULIANA JONES Y EL CALDO MALDITO.
Juliana Jones, era una bella berenjena moteada, durante muchos años había ejercido de ginecóloga, impartiendo clases en diversas fruterías y realizando aclamados estudios sobre los brotes de soja y su impacto en la radiación nuclear de la sandia de rayas verdes…estos estudios y otras diversas investigaciones le habían servido para labrarse un nombre en la comunidad científica, siendo participe junto al Dr Naranja y al eminente físico Pomelo Einstein, de un descubrimiento que cambio el sentido de las huertas de todo el mundo, el tomate frito….pero de eso ya hacia años, ahora pasaba sus días en un pequeña consulta junto a un Badulaque en el barrio del Raval, allí cuidaba de las patatas, los albaricoques y de los melones de Mesopotamia…pero lo que no podía suponer Juliana, es que aquel dia, cuando sono el teléfono de su despacho, su vida cambiaria, quizá para siempre, pero eso era algo que ella, aun no sabia….
La concentracion de Juliana era excelente, lo necesitaba para ejercer su trabajo, llevaba semanas investigando y experimentando con esas castañas y ya estaba cerca de averiguar porque tenían sabor a queso..cuando sono el teléfono, apenas le hizo caso, no le gustaba que la molestasen y solo decidió contestar después de dos horas de ronroneo ininterrumpido de aquel diabólico aparato, la voz le sono familiar, y el tono preocupado, asi que decidió citarse con el interlocutor para un par de horas mas tarde…
Juliana se alegro de ver a Orlando, pese a que no vivian lejos el uno del otro, hacia muchos años que no se veian, Orlando le conto su preocupación , llevaba años trabajando como Bote de Ketchup en un Club de petanca del Barrio de Sant Gervasi, allí desde hacia décadas preparaban una sopa especiada de elaboración secreta, cuyo método de cocion había pasado de padres a hijos durante generaciones,..pero por motivos que desconocían, o mas bien, si que conocían, este año no se podría elaborar la sopa, uno de los ingredientes, quizá el mas necesario y fundamental de los ingredientes había desaparecido, el apio, el dulce, delicado, esponjoso y tierno apio, el….pero lo peor no era eso, lo peor es que si dicho ingrediente caia en manos no autorizadas, el futuro del Club Petanca San Gervasi y quizá, quien sabe si también el futuro del mundo, estaría en peligro….
No había tiempo que perder, la gravedad del asunto requería decisión y celeridad, nada de perder tiempo viendo Salvame de Luxe o el Diario de Patricia, había que ponerse manos a la obra y había que hacerlo ya. Juliana pensaba rápido, en aquellas cirscunstancias no habia otro modo de enfocarlo, sabia donde tenia que buscar y sabia como tenia que hacerlo…asi que presta y dispuesta, preparo su mochila con aquellas cosas que le serian de utilidad en su peligrosa misión…un rollo de papel higienico, una lata de chipirones, una fregona, un bolígrafo de cuatro colores y una camiseta de Iron Maiden, con las letras bordadas en una precioso hilo de color rosa…miro su reloj, y supo que ese era el momento…no podía esperar mas.
Apenas un par de horas mas tarde, Juliana de encontraba en la puerta de Gallina Blanca en San Joan Despi, a primera vista la vigilancia del recinto le pareció infranqueable…perros de caza, cazas con cara de perro, carros de combate, un par de portaviones y una fragata del siglo XIV, e incluso un perro salchicha con dientes de sable, y una sonrisa que no le pareció del todo simpatica…pero eso si, el ingenio de Juliana estaba fuera de toda duda, como cualquier berenjena que se precie, tenia recursos para eso y para algo mas, asi que agarro su camista de Iron Maiden y una cresta roja y entro en el reciento por la puerta principal, el perro salchicha la miro con malas pulgas, pero quizá se debía mas bien a la falta de higiene del animal.
Lo que vio Juliana Jones a continuación, no era sin lugar a dudas lo que esperaba ver, era mucho peor, Juliana no estaba preparada para que sus ojos viesen aquello, pese a su dilatada experiencia, la imagen superaba con creces cualquier expectativa creada por pesimista que esta fuese, aun asi hizo acopio de fuerzas, se sujeto con firmeza para evitar desmayarse y continuo adelante…ahora no podía detenerse, pese a que horas antes no hubiese imaginado encontrarse allí, ahora ya no había marcha atrás, debía continuar, pasase lo que pasase debía continuar, lo debía, se lo debía a si misma….
De repente, la mirada se le nublo en un mar de fantasia y cuando recobro el conocimiento, se encontró junto a un bol de harina, y una fuente con huevo batido… la querían rebozar…aquellos malvados no solo querían hacerse con el control de las sopas, también querían los rebozados, junto a ella, había gambas, langostinos, champiñones, barritas de merluza en incluso algún croissant despistado…el sudor le caia por sus hojas, el fuego de los fogones ardia de un modo tenebroso, y la risas de los cocineros eran como agujas de punto se clavaban en sus semillas, quedaba poco tiempo, tenia que hacer algo, o acabaría en una bolsa de congelados en cualquier nevera, de cualquier caprabo, pero de pronto, sin saber ni como ni cuando, una luz se le encendio por dentro…ya sabia como salir de allí…
CONTINUARA...
PROXIMAMENTE…JULIANA JONES Y EL CALDO MALDITO.
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