A veces
es difícil olvidar la leyenda del tiempo, alargar las sombras y las ceremonias
de un pasado, que aunque lejano, borbotea emociones a cada pensamiento
escondido…oscuro, tembloroso, pero tan real, como la luz que alardea timida
cada mañana.
Una mezcla
de sudor frio y angustia surco su frente, el frio de la noche cerrada le
recordaba a cada instante el camino que le quedaba por delante, asustada, recorría
pasillos que la oscuridad no le permitia recordar, las sombras dibujaban nubes
sobre su imaginación, como un laberinto roto de ideas desdibujadas…sin apenas
darse cuenta, sus manos comenzaron a temblar, y encerrada en sus temores, los
pasos se convertían cada vez en mas cortos, el sonido que sus zapatos devolvía al
tocar el suelo, reflejaba la parsimonia de su andar, como lo fue durante largo
tiempo.
Se meso
el cabello, su cada vez mas blanco y escaso cabello…y aunque asustada y
temblorosa, decidió continuar, subió un par de escalones y el contacto con la
barandilla la trasporto a otros tiempo, a otros lugares…paso su mano por el
oxidado metal, y las escamas que se desprendian se le fueron quedando en las
palmas de sus manos, como un recordatorio cruel de lo rápido que pasa el
tiempo, de lo escaso y lo arbitrarios que son los días que se van y que ya no
vuelven…aunque ella, orgullosa y energica en su juventud, se negase cada dia
que las horas destinaban relojes de arena, de ensangrentadas lagrimas.
Como
cada año, acudia donde comenzó todo, como cada año, acariciaba el árbol donde
tatuo su destino, como cada año, recordaba el minuto con el que el azar la
castigo, como cada año, se cuestionaba sin darse la razón, como cada año, las
preguntas vacias, las respuestas dibujadas, las sonrisas atormentadas..le
recordaban…como cada año.
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