miércoles, 15 de febrero de 2017

MIRADAS



No se dividir, lo delicado de lo triste, no se sospechar las raíces de un libro sin cenizas, no se dibujar las caídas de los cestos de mimbre…

Las palabras fueron menguando, junto a los gritos que ya no se escuchan, el sonido efervescente de una calle doblada, contra una alfombra labrada y la malvada perseverancia de un poeta que ya no tiene su revolución. Siempre hay salida para cada habitación, una línea que trazar sobre el asfalto mojado de pasiones, que rendidas se sujetan con cartones.

Siempre hay canciones para cada martes, para cada solución traicionada, según bailen los mares…todavía hay cuadros sin pintor, estos se enconden sobre sillas de marfil que ya nadie mira, pero que aun dejan sus marcas en el suelo rociado de alcohol y papeles con proclamas transparentes de futuros paralelos, hasta se acaben los días pintados de rojo.

Los relojes ya no miran al cielo, ahora sufren como las aspas de un ventilador apagado que se debate entre lo que no ve y lo que no mira. Ante sus ojos esta el disparo de un trofeo que nunca respira, acechando las pisadas de botas manchadas  de impunidad que nunca dejaron de mirar atrás, justo detrás de los ojos que aunque cerrados, nunca dejan de mirar.

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