Cada vez le gustaba menos la sensación que le
producía el agua fría en su cara por las mañanas, pero siempre había
pensado que era el mejor modo de despejarse, de dejar atrás los sueños y
de centrarse en la realidad.
George alzo la vista y no le sorprendió la respuesta del espejo, apenas quedaba nada de aquel apuesto joven que fue en su dia, aquel hombre del que se enamoraban las mujeres con solo mirarlas, pero a sus casi 65 años, ya hacia muchos años que dejo de importarle su aspecto físico. Lo que si conservaba aun era ese porte y esa elegancia que siempre había poseído, escogía con sumo cuidado que camisa y que chaqueta luciría cada dia y su estado físico, pese a tener pequeñas molestias muy normales a su edad, era del todo envidiable…
Como cada dia, dedico el tiempo que siempre estipulado para sus rutinarios ejercicios físicos, pese a su edad, le gustaba mantenerse en la mejor forma posible, era consciente de sus limitaciones, pero hasta ese dia nunca había renunciado a ellos cada mañana, antes del desayuno y de la ducha de cada inicio de cada dia.
Cuando George salió de su casa, un brillante sol le cego, se puso sus gafas de sol graduadas y después de saludar de un modo educado a la amable señora Myers, inicio el mismo camino que había seguido, todos y cada unos de los días, durante los últimos treinta años.
Paso por la tienda de Joe, por el puesto de Mark y por la floristería de Amber, una agradable y atractiva amiga que había flirteado con el durante años, hasta que el paso del tiempo y la desesperanza de ella. convirtio aquel saludo diario y aquel piropo escondido de ella, en una entrañable amistad.
“Buenos días señor Hawkind”…la voz de Kimberly sono amable, como lo era todos los días, y como lo habían sido todas aquellas chicas que habían pasado por allí durante años….George, espero pacientemente el ascensor y subió a la quinta planta..se meso lo cabellos y entro en la habitación 524, la misma en la que había entrado durante años…acerco la silla, beso la mano de Karen y acariciándola, apoyo su mejilla en ella…. allí cerro los ojos, como hacia todos los días, soñando y dando gracias por haber podido compartir los últimos treinta años de su vida con ella…
Karen llevaba en coma treinta años, se habían conocido un par de semanas antes de que ella tuviese el accidente que la postro en la cama, inerte, en estado vegetal…y el soñaba cada dia, rezaba cada dia para que ella despertase, era el amor de su vida, lo supo el mismo dia que la conoció, el mismo dia que el le entrego su corazón de un modo eterno, el mismo dia que el juro que nada ni nadie los separaría.
George llevaba apenas un par de horas con Karen, cuando las maquinas que vigilaban a su amada, comenzaron a emitir unos extraños sonidos, en apenas unos segundos , varias enfermeras y un par de médicos entraron en la habitación..George obedeció la sugerencia de abandonar la estancia, y sin hacer ninguna pregunta, se sento en una pequeña sala de espera adyacente. Alli permaneció durante largas horas, sin descanso, sin desmayo, una sensación de temor le recorría por dentro, pero al mismo tiempo un halo de esperanza se dibujaba de un modo timido en su corazón.
Fueron horas, quizá muchas horas las que permaneció George en aquella sala sin reposo, sin darle tregua a su esperanza….hasta que una educada enfermera le dio la noticia de que Karen había despertado, la sensación que sintió en su interior fue como la explosión de una nube de colores, una emoción que provoco un leve desmayo, algo sin importancia…o el no se la quiso dar, de la misma manera que la enfermera interpreto por la sorpresa y la conmocion del momento…
No sin antes discutir con medio Hospital, logro que le permitiesen verla, a medida que George se acercaba a la habitación su estado se shock aumentaba, cada vez se encontraba peor, los nervios y la circusntancias del momento, un manojo de lagrimas asomaban por sus ojos a cada paso que le acercaba a ella…
Cuando logro entrar en aquella habitación, no pudo reprimir la lagrimas, se acerco a Karen, que apenas podía verle, se acerco…y le susurro al oido “ Karen, se que es posible que no sepas quien soy, pero he esperado a tu lado 30 años, solo para decirte lo que no pude decirte entonces..te quiero!! “…
Se miraron durante algunos minutos, sin reconocerse, sin hablar…solo el, sentía una extraña emoción, un cosquilleo que le recorría su cuerpo…noto que necesitaba respirar, se incorporo y apenas dio un par de pasos antes de desplomarse en el suelo…pese a la cercanía de las enfermeras, nadie pudo hacer nada por el…su corazón había dicho basta.
George alzo la vista y no le sorprendió la respuesta del espejo, apenas quedaba nada de aquel apuesto joven que fue en su dia, aquel hombre del que se enamoraban las mujeres con solo mirarlas, pero a sus casi 65 años, ya hacia muchos años que dejo de importarle su aspecto físico. Lo que si conservaba aun era ese porte y esa elegancia que siempre había poseído, escogía con sumo cuidado que camisa y que chaqueta luciría cada dia y su estado físico, pese a tener pequeñas molestias muy normales a su edad, era del todo envidiable…
Como cada dia, dedico el tiempo que siempre estipulado para sus rutinarios ejercicios físicos, pese a su edad, le gustaba mantenerse en la mejor forma posible, era consciente de sus limitaciones, pero hasta ese dia nunca había renunciado a ellos cada mañana, antes del desayuno y de la ducha de cada inicio de cada dia.
Cuando George salió de su casa, un brillante sol le cego, se puso sus gafas de sol graduadas y después de saludar de un modo educado a la amable señora Myers, inicio el mismo camino que había seguido, todos y cada unos de los días, durante los últimos treinta años.
Paso por la tienda de Joe, por el puesto de Mark y por la floristería de Amber, una agradable y atractiva amiga que había flirteado con el durante años, hasta que el paso del tiempo y la desesperanza de ella. convirtio aquel saludo diario y aquel piropo escondido de ella, en una entrañable amistad.
“Buenos días señor Hawkind”…la voz de Kimberly sono amable, como lo era todos los días, y como lo habían sido todas aquellas chicas que habían pasado por allí durante años….George, espero pacientemente el ascensor y subió a la quinta planta..se meso lo cabellos y entro en la habitación 524, la misma en la que había entrado durante años…acerco la silla, beso la mano de Karen y acariciándola, apoyo su mejilla en ella…. allí cerro los ojos, como hacia todos los días, soñando y dando gracias por haber podido compartir los últimos treinta años de su vida con ella…
Karen llevaba en coma treinta años, se habían conocido un par de semanas antes de que ella tuviese el accidente que la postro en la cama, inerte, en estado vegetal…y el soñaba cada dia, rezaba cada dia para que ella despertase, era el amor de su vida, lo supo el mismo dia que la conoció, el mismo dia que el le entrego su corazón de un modo eterno, el mismo dia que el juro que nada ni nadie los separaría.
George llevaba apenas un par de horas con Karen, cuando las maquinas que vigilaban a su amada, comenzaron a emitir unos extraños sonidos, en apenas unos segundos , varias enfermeras y un par de médicos entraron en la habitación..George obedeció la sugerencia de abandonar la estancia, y sin hacer ninguna pregunta, se sento en una pequeña sala de espera adyacente. Alli permaneció durante largas horas, sin descanso, sin desmayo, una sensación de temor le recorría por dentro, pero al mismo tiempo un halo de esperanza se dibujaba de un modo timido en su corazón.
Fueron horas, quizá muchas horas las que permaneció George en aquella sala sin reposo, sin darle tregua a su esperanza….hasta que una educada enfermera le dio la noticia de que Karen había despertado, la sensación que sintió en su interior fue como la explosión de una nube de colores, una emoción que provoco un leve desmayo, algo sin importancia…o el no se la quiso dar, de la misma manera que la enfermera interpreto por la sorpresa y la conmocion del momento…
No sin antes discutir con medio Hospital, logro que le permitiesen verla, a medida que George se acercaba a la habitación su estado se shock aumentaba, cada vez se encontraba peor, los nervios y la circusntancias del momento, un manojo de lagrimas asomaban por sus ojos a cada paso que le acercaba a ella…
Cuando logro entrar en aquella habitación, no pudo reprimir la lagrimas, se acerco a Karen, que apenas podía verle, se acerco…y le susurro al oido “ Karen, se que es posible que no sepas quien soy, pero he esperado a tu lado 30 años, solo para decirte lo que no pude decirte entonces..te quiero!! “…
Se miraron durante algunos minutos, sin reconocerse, sin hablar…solo el, sentía una extraña emoción, un cosquilleo que le recorría su cuerpo…noto que necesitaba respirar, se incorporo y apenas dio un par de pasos antes de desplomarse en el suelo…pese a la cercanía de las enfermeras, nadie pudo hacer nada por el…su corazón había dicho basta.