miércoles, 15 de febrero de 2017

PARAISO AGOTADO



Ya solo existen mundos perdido en su dedos agotados, baules llenos de recuerdos y hojas de papel manchadas en en blanco y negro, ya solo existen temores prohibidos y luces que se apagan al susurrar palabras que ya no están, que se perdieron en lugares que ya no brillan.

En sus ojos cansados ya no le hablan las rendijas de imaginación prendida, ni las hadas de sus cuentos azules, solo reconoce las ruinas de aquellos castillos en sombras que fueron gigantes de plata, acostados sobre lienzos de estrellas y sabanas llenas de princesas de paraísos alados.

Su corazón esta herido, como lo fue la pluma de la tinta mas lucida, abandonada en jardines de chapa y surcos sin sabor, donde resbalan sudores que ya no cuentan, donde se traicionana las cicatrices que nunca dejaron de besarse en entre ellas, hebrias de letras que ya dicen nada.

PETALOS



Mi espina clavada que tu llevas dentro, me adormece y me quita el dolor, palabras rizadas que no me merezco y que cambien el sentido como lo hacen las nieves de abril, escucho tus olas y no me atormento, escucho tu piel como se enmaraña contra mis labios y noto el sabor del fuego en mis dedos, como petalos de rosa que se agarran y que no dejan de crecer.

Sonrisa dorada y mirada de fuego, me apasionan tus ganas de abrir cajas cerradas llenas de clavos, de esas que alimentan las lluvias de abril y que acarician lamentos que no te acompañan, ni tan solo en un susurro febril, ni en tus suaves pestañas, ni en tu espalda arqueda, ni tan solo en las noches frias de un caluroso agosto.

Cegada por la sombra de la brillante mañana, agarro tu voz en una cucharada de clemencia y atravieso en paz la luz de la nieble, esa misma que me sujeta de madrugada y  me encuentra dormido en tus sueños de reina, junto a tus labios y abrazado a una hebra de seda, llorando por la espalda y mirando de frente desde el balcón una mañana.

COMO UN NIÑO




Por eso me dijo una vez, que solo lo kilómetros que separan los tiempos recorrerán los caminos, que solo las luces tenues esconderán las tristezas y los ojos oscuros devoraran el pasado, es quizá por eso que los reflejos del cielo se tatúan en algunas pesadillas, dejando tras de si, el poso amargo de la miel en los labios, quizá el azar de una llama candente o la música de un crepitar apagado sepan abrir los libros del sueño del presente, esos sueños que se cruzan junto a las ventanas abiertas y las puertas cerradas.

Quiza fue  la ceniza de una jarra repleta, repleta de miradas latentes y desposeídas, es  por eso que nunca andamos de frente, nos encogemos en la ironia de una hoja sin palabras ni chasquidos, en el margen de una pantalla repleta, en la anilla de reja recién pintada o en la parada de un botón descosido. Arrancando las señales de la fauces hambrientas , descubiendo que la luz nunca se apaga y que su brillo interminable solo se parece de repente y sin avisar, a la sonrisa de un niño.

domingo, 8 de junio de 2014

EL ANDEN

El murmullo de la gente era constante, una densa niebla de sonidos, voces, conversaciones y silencios dispersos. El anden estaba repleto de gente, pero ni tan solo el espeso ruido de aquella multitud la pudo despertar de sus sueños, de su mirada perdida en un infinito de tonos encendidos, de sus pensamientos escondidos en verdes praderas de color cielo. El incesante ir y venir de viajeros era candente, sofocante, y ella apretó aun mas la carpeta que portaba, sobre su pecho, se sentía protegida de esa manera, era como el escudo que la protegía de sus temores, de un modo insconciente, la convertía en dueña de su vida.

La estación, repleta de personas anónimas que esperaban con ansiedad el próximo tren, era un hervidero de vidas perdidas, regaladas, encontradas o buscadas…pero nadie pareció darse cuenta del incesante traqueteo del tren cuando este se disponía a entrar en la estación, se escucho a los lejos, pero cada vez mas cerca, ese interminable sonido que desafia al tiempo… ella noto que nadie se movia de su sitio, la excitación habitual de las gentes cuando se aproximaba el primer vagon, esta vez no se produjo, normalmente la gente se hacia un hueco ante la cercanía del convoy, como si tuviese miedo a perder el sitio en su próxima vida, pero esta vez la apatía era general.

A medida que los vagones se acercaban a ella, su curiosidad crecia, era un tren diferente, por momentos le pareció transparente, pero luego cambio y adquirió colores brillantes,  se alegro del cambio, le gustaba aquel tren.

Cuando este se detuvo y abrió sus puertas, nadie pareció darse cuenta de ello, todos los viajeros continuaban con sus conversaciones apagadas, inmersos en sus ocupadas vidas rendidas, era como si nadie fuese capaz de ver aquel tren, ella dio un paso adelante, pero en seguida se detuvo, una sensación de miedo le inundo de repente, sintió temor de entrar, de cruzar una puerta desconocida, que le atraía, pero que no sabia hacia donde la llevaría, se dio unos segundos, quizá le parecieron pocos, o quizá fueron muchos, pero de repente las puertas del tren se cerraron y emprendió de nuevo la marcha, ella quiso alcanzarlo con las manos, tocarlo, pero estaba demasiado lejos como para poder acercarse a el. La silueta de aquellos vagones se fue alejando poco a poco y las luces se perdieron dentro de aquel túnel que cerraba la estación.

Fue justo en ese instante, cuando una lagrima invisible se derramo desde su mirada, y fue acariciando su rostro hasta morir justo en la comisura de sus labios…dejando un dulce sabor salado, un sabor que hoy, muchos años después, aun recuerda.

miércoles, 22 de enero de 2014

COMO CADA AÑO



A veces es difícil olvidar la leyenda del tiempo, alargar las sombras y las ceremonias de un pasado, que aunque lejano, borbotea emociones a cada pensamiento escondido…oscuro, tembloroso, pero tan real, como la luz que alardea timida cada mañana.

Una mezcla de sudor frio y angustia surco su frente, el frio de la noche cerrada le recordaba a cada instante el camino que le quedaba por delante, asustada, recorría pasillos que la oscuridad no le permitia recordar, las sombras dibujaban nubes sobre su imaginación, como un laberinto roto de ideas desdibujadas…sin apenas darse cuenta, sus manos comenzaron a temblar, y encerrada en sus temores, los pasos se convertían cada vez en mas cortos, el sonido que sus zapatos devolvía al tocar el suelo, reflejaba la parsimonia de su andar, como lo fue durante largo tiempo.

Se meso el cabello, su cada vez mas blanco y escaso cabello…y aunque asustada y temblorosa, decidió continuar, subió un par de escalones y el contacto con la barandilla la trasporto a otros tiempo, a otros lugares…paso su mano por el oxidado metal, y las escamas que se desprendian se le fueron quedando en las palmas de sus manos, como un recordatorio cruel de lo rápido que pasa el tiempo, de lo escaso y lo arbitrarios que son los días que se van y que ya no vuelven…aunque ella, orgullosa y energica en su juventud, se negase cada dia que las horas destinaban relojes de arena, de ensangrentadas lagrimas.

Como cada año, acudia donde comenzó todo, como cada año, acariciaba el árbol donde tatuo su destino, como cada año, recordaba el minuto con el que el azar la castigo, como cada año, se cuestionaba sin darse la razón, como cada año, las preguntas vacias, las respuestas dibujadas, las sonrisas atormentadas..le recordaban…como cada año.

jueves, 6 de junio de 2013

AIRE.



AIRE.

Siempre supe que las esquinas doradas del tiempo,  adornarían con luces labradas las palabras perdidas del aire, acompasado con papeles morados de cera, recibiendo cascadas heridas y cristales mojados, rompiendo baldios sentidos que moraban con cercenadas modestias sus cadencias sonrojadas.

Inocente color desdichado, sombras que ilustran con devoción las miradas perdidas, derrotados, saciados de imaginación, malherido y de combustión repoblada, subyacente, anclado y rendido con letras prendidas de aros doblados por el paso del viento y de dibujada emoción.

La orilla del tiempo adorno mi frente con un lejano camino de diásporas consentidas, de tormentos bajos sobre lechos de madera prendida, de arrogancia enjaulada entre libros de hojas perennes, que surcan las raíces prohibidas al aroma del otoño sufrido, alado y desarmado

Valiente y encorvado sendero, aquel que traza al ritmo de los latidos que nunca parecieron perdidos, que nunca prometieron los rizos de una playa, sobre la arena dorada del libre templo arbolado, con su retorno al fuego encerrado y a la sonrisa prendida, emancipado de temores y cosiendo rodillas.

Iluminado y abrigado por los brazos brillantes de un latente cansado y un viaje radiante, sobre arenas que calman el sofoco del calor redimido, que acompaña los pasos de la caricia dolida y debida, hasta que se esconden las manos de cambiar las líneas de pie, desdoblando los dedos.

Ahora que sueño y que bebo los mares, ahora que grito y que miro cristales, ahora que late y tatuo en el sauce, las palabras que quiero en el aire…ahora que miro  y que vivo en el viento, ahora que subo y dibujo despierto, ahora que sangro y respiro radiante...ahora, ya soy ese alguien.

UNA GOTA DE REALIDAD

Me he vuelto a despertar empapado en sudor, respiro hondo, abro los ojos y una tenue neblina se posa sobre mi…fue un sueño?, no lo se y me da miedo averiguarlo.

El recuerdo es limpio, es cercano,calido..

Recuerdo sus hombros , su espalda, el aroma de su pelo, la textura de su piel y aun tengo tatuado en mis labios el sabor de los suyos.

No quiero girarme, temo que no este..no quiero darme la vuelta y comprobar  que fue un sueño..me recreo en mis sensaciones, en el tacto de su pelo, en la acidez de sus besos, en los juegos de manos y en la ternura de mis caricias…aun puedo sentir su cuerpo junto al mio, unidos, siendo uno solo..

Vuelvo a coger aire, pero no soy capaz de respirar, mis pulmones se contraen y la piel se me eriza solo con pensar en ella, en su sonrisa, en sus manos..en su pelo cuando tapa su cara y lo retira con sus dedos acompañando a una dulce sonrisa que lo remueve todo dentro de mi..me miran sus ojos y se clavan en los mios…esos ojos negros que me traspasan y que destrozan todo lo que encuentran en su camino..

El corazón no me late, o lo hace tan rápido que apenas lo percibo…el miedo a que no este cuando me gire..el miedo a que un sueño se convierta en una pesadilla me atrapa, me bloquea y me impide pensar con serenidad, temo olvidar sus besos, temo pensar que esas carcicias no fueron reales, temo que el roce de su piel junto a la mia solo fuese un sueño, temo despertar y comprobar que nunca estuvo alli…pero me giro..

Y puedo ver su cuerpo, su piel de porcelana y su pelo enmarañado sobre la almohada..la abrazo, la beso en los hombros, acaricio su espalda…

…. y vuelvo a cerrar los ojos..