25 de Marzo de 1574.
….Un
gesto de emocion me inundo por dentro,
no podía dar crédito a lo que mis ojos estaban viendo, sin lugar a dudas
y con la mas absoluta de las certezas, aquello superaba la mas optimista de mis
expectativas…apenas había dudado en acercarme.... y aun asi...
Tiempo atrás…en algún lugar del mar Caribe.
Mis
manos temblaban, y aun cuando intentaba permanecer absorto en mis pensamientos, la luz brillante
del sol de mediodía me recordaba con sus tirabuzones dorados mi lugar en el
mundo, observaba con detalle el dibujo de la espuma sobre las pequeñas olas que
labraban persiententes lienzos de melancolía enjaulada, pequeños algoritmos de
incesante bravura, desconsuelo y armonía, mezclas de sonrisas moradas y llantos
blancos…mis ojos apenas podían recorrer la belleza del horizonte oblicuo,
lejano y misterioso, cerrados por la sal acumulada y la falta de sueño, soñaba
con disfrutar de la inmensa visión del inmensidad que me rodeaba, que me
apretaba y que intentaba por todos sus medios ver mi humildad rendida, mi
cabeza bajo los pies y mi alma sobre las nubes.
No
cesaba de pensar en las ultimas semanas, intentaba por todos los medios apartar
de mis pensamientos los momentos de terror, los gritos, la carne desgarrada, el
fragor de la batalla, el olor de la derrota, el naufragio y el abandono al azar
de las olas…
Con las
fuerzas justas por el paso de los días, la falta de agua y de alimentos,
desarmaban mi lazos de energía, lo único que lograba mantenerme despierto era
la esperanza de un sueño, el anhelo de supervivencia, dibujar sobre las olas un
mapa de regreso a casa o a cualquier lugar, hora tras hora, dia tras dia, mi fe era lo único que flotaba en aquel bote
maldito que me empujaba a ningún lugar, aun asi, tenia la certeza de que tarde
o temprano, la ilusión de un destino brotado me acercaría a mi ansiada libertad
lejos de aquella prisión salada.
Cuando
aquella mañana abri los ojos, tuve que esperar un rato antes de asegurarme que
estaba vivo, el lazo que separaba la vida de la muerte en aquel bote inmundo,
era tan delgado, que apenas podía percibir la diferencia…levante mi cabeza con
gran esfuerzo, antes de comprobar la majestosa belleza de aquel Galeon, sus
velas flotaban al viento y los broches de sus anclajes brillaban con la luz de
la mañana…aun con los huesos helados por el frio que supuraba cada noche,
agarre la cuerda que acaricia el único remo de mi bote, me soprendio
sobremanera la belleza de aquel navio, aun cuando todavía no estaba sorprendido
por la ausencia de tripulación, el miedo no existía y subi a bordo, cualquier
destino que me deparase aquella embarcación fantasma, seria mas dulce que
contar los minutos que descontaban mi vida dentro de aquel bote que durante
semanas fue mi tumba flotante.
No
grite, ni pedi ayuda, ni socorro alguno, la soledad de cubierta era
desgarradora y los brotes de angustia que me acompañaban apenas solapaban el
olor a vida que inundaba lo todo o lo poco quedaba de mi…yo, Pirata curtido en
mil embites, en mil abordajes, en mil batallas, comenzaba a sentir miedo del
abandono de aquella belleza flotante, poco a poco fui avanzando buscando algún rincón
donde esconderme o ver algún ser escondido…entre en lo que parecía una bodega y
sobre una mesa soprendentemente limpia, alcance a ver unos dulces que parecían ser
de chocolate, mi estomago, hundido desde hacia semanas, pensó mas rápido que
yo, y sin ver el posible peligro que podría tener aquel manjar, me avalance y
di cuanta de ellos en lo que tarda un loro tuerto en cerrar su ojo sano…me
sente unos instante esperando la reacción o el olor a muerte que mi cerebro intuía
después de saciar mi famélica figura…Solo fue un instante después, o quizá dos…cuando
un ruido dentro un alojamiento cercano alarmo mis sentidos, con el estomago
anestesiado y mi cerebro apenas irrigado, avance en dirección a los ruidos,
cuando abri la puerta….apenas pude creer lo que mis ojos vieron…
Un
manantial de luz libero la oscuridad de mis miedos, sorprendido por el espectáculo,
di un salto hacia delante, cuando mi cautela me indicaba darlo hacia detrás…entonces
fue cuando el carrusel de elementos golpeo mi poca consciencia…allí, entre
brumas brillantes vi a un vasco y a un buda en plena orgia con una leona que
cantaba Jazz, a un elefante con cara de conejo que corria delante de unos
señores con porra, una cabra que aplaudía las artes, digamos sugerentes, de una
señorita, al que todos llamaban La Reme mientras entre vitores gritaban, “endogamia,
endogamia”…mas alla, dos consoladores jugaban a los bolos mientras un guante
que vibraba intentaba con poco éxito calzarse unos patines…aun cuando mi estado
se shock apenas me permitia moverme, pude ver al fondo de la estancia, un
labrado cofre, de bisagras doradas y relucientes herrajes…me situe frente a el mientras
apartaba de mi lado a una señora con un cartel de tranquimazin en la frente y
lo abri…
Un haz
de luz sofoco el sudor de mi frente y un gesto de emocion me inundo por
dentro, no podía dar crédito a lo que
mis ojos estaban viendo, sin lugar a dudas y con la mas absoluta de las
certezas, aquello superaba la mas optimista de mis expectativas…apenas había
dudado en acercarme, y aun asi, pese al
ligero temor que mi cansadas entendederas podrían tener, me ilumine observando
semejante portento, semejante exhibicion que adornaban la visión de mis oídos, o
el odio de mi visión, me acerce, doble mis rodillas para poder sujetar con mis
manos el magnifico tesoro que estaba observando…y allí, entre mis manos, estaba…reluciente,
magnifico, maravilloso, lustroso, increíblemente preciso e increiblemente bello,
el sueño que había perseguido durante largo tiempo, un estupendo y magnifico…resumen.