domingo, 6 de enero de 2013

LA SORPRESA DE MARTHA.

La cara de Martha era todo un poema, llegar a casa y encontraselo todo lleno de sangre, no es el mejor plan que uno desea encontrar cuando vuelve a casa después de una dura jornada laboral. Lo primero que se le vino a la mente, era todo el tiempo que debería invertir en limpiar aquel desbarajuste, trabajaba todo el dia, se levantaba muy pronto y llegaba a casa demasiado tarde, y ver toda su casa llena de sangre, se le antojaba como algo mas que un imprevisto…

Una vez superado el primer golpe, se giro y vio a Trevor sentado en el suelo, con la espalda apoyada en la pared, un cuchillo ensangrentado en sus manos y la mirada perdida..

-Trevor, por amor de dios, que coño es esto?, que cojones has hecho esta vez..
Trevor no respondió, su mente estaba en otro lugar lugar, respiraba de un modo compulsivo, y pese a que parecía que su cerebro viajaba a lugares lejanos, ciertamente era todo lo contrario, mas bien estaban cerca, muy cerca, apenas a tres o cuatro metros de allí, solo hubiese sido necesario seguir el rastro de sangre, para saber donde se encontraba su mirada perdida…

Aquella mañana no tenia por que ser diferente, para Trevor casi todos los días eran igual, desde que salió de la cárcel, la monotonía se apoderaba de el y cualquier pequeño detalle sin importancia le ilusionaba sobremanera, era un cambio radical en su comportamiento, una nueva meta por superar, por pequeña que esta fuese…salto de la cama y se metió en la ducha, por momentos, viejos recuerdos del centro penitenciario le venían a su cabeza, pero el con una pequeña habilidad que había aprendidó entre rejas, lograba deshinibirse, asi que decidió, después de afeitarse, desayunar y dar un pequeño paseo por el pueblo...

Saboreo el humeante café, al tiempo que leia un post-it que Martha, su hermana, le había dejado junto a la cafetera, Trevor era un tipo despistado, asi que su hermana acostumbraba a dejarle notas para que le recordase ciertas tareas…aquella era escueta “ Trevor, cariño, no olvides tomarte la medicación y encárgate esta noche de la cena”..
La medicación, ya no podía pasar sin ella, sufria un pequeño trastorno psicótico que poco a poco había logrado ir menguando, pese a eso, aun solia escuchar aquellas voces en su cabeza, aquellas voces que a veces le ordenaban cosas malas y desagradables, que el ya sabia reconocer y que lograba evitar, aunque no siempre…

Trevor salió a dar su habitual paseo matutino, una péqueña ruta por su pueblo, un pueblo como cualquier otro, con su tiendas, sus parques, sus coches aparcados, la gente paseando, la jodida gente paseando…a veces, odiaba a la gente, aunque ese sentimiento de repulsa no era como el de antes, cuando las voces le sugerían cosas, cosas que el no siempre lograba evitar…

Llevaba apenas veinte minutos caminando cuando vio a los lejos a Susan, Susan regentaba una pollería en el pueblo, ese comercio de toda la vida, con los mismos clientes de toda la vida y el mismo genero de toda la vida…Susan había sido siempre su amor platónico, pero ella siempre lo había rechazado, le acusaba de estar loco y eso a Trevor le enervaba, lo rechazo siendo niños, lo rechazo siendo adolescentes y lo rechazo cuando salió de la cárcel..pero a medida que se acercaba a Susan, su mente se ponía en marcha y aquellas voces que no simpre lograban callar los medicamentos, comenzaba a ejercer presión, aunque en este caso, a Trevor, le parecía una idea maravillosa.

Cuando estuvo cerca de Susan y sus miradas se cruzaron, los ojos de Trevor dieron vueltas de campana, los generosos pechos de Susan siempre lograban sacar su parte mas libidinosa, y Susan al darse cuenta de ello, le mirada con un completo desagrado..con una desgana que entristecía a Trevor, pero que no le hacia perder la esperanza de que aquella mujer, seria suya alguna vez, y lo seria muy pronto, muy pronto….Trevor pago la compra y salió del establecimiento con la cara seria, pero con una ligera sonrisa en la comisura de los labios, esa sonrisa que se tiene cuando las cosas no salen como uno desea, pero que sabe que pronto, muy pronto…serian diferentes.

Martha estaba cansada, cuando abrió la puerta de su casa, le extraño no escuchar el sonido del televisor, a esa hora Trevor solia ver alguna película, aunque de un modo instantáneo pensó que era tarde y que se habría acostado…cuando se acerco al pasillo y vio gotas de sangre que dibujaban extrañas formas en el suelo, le cambio la cara…dio varios pasos y obsevo a Trevor sentado en el suelo, sujetando un cuchillo lleno de sangre y la mirada perdida…
Trevor no reaccionaba a los gritos de Martha, y solo cuando ella se arrodillo frente a el, logro enderezar la cabeza e intentar mirarla, tenia cara de niño bueno, de haber intetado hacer algo bueno que no había salido del todo bien…pero aun asi, una ligera voz salió de dentro de el y se dirigió a su hermana..

-Lo siento Martha, lo siento mucho, dijo Trevor, mirando en dirección a la cocina…

Martha decidió entrar en la cocina y un grito de espanto salió de su garganta, cuando volvió, intento ser lo mas compresiva posible con su hermano, le había cuidado siempre y esta noche una vez mas, debía limpiar todo lo que Trevor, su hermano, manchaba…pero aun asi, decidió darle un consejo..

“Trevor, cariño, me parece una idea estupenda que hayas decidido hacer pollo para cenar, pero cielo, los pollos también los venden muertos y sin plumas, no es necesario cortarles el cuello y poner toda la casa llena de sangre”..

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