A veces no alcanzo a entender el sentido de ciertas palabras, ni la
expresion de odio que asoma sobre su nariz, me teme, le temo..susurro
instintos que carecen de lo cotidiano, y levanto castillos de venas
ensangrentadas por la pasividad.
El viento vuelve a maltratar mi rostro, es frio, y tan lejano como
los sueños que nunca llegue a soñar, que nunca logre imaginar…pero a la
vez, acaricia la vision de un infinito cercano, tan cercano que lo puedo
tocar con la punta de mis dedos, esos mismos dedos que unidos a las
palmas de mis manos agarran mi presente.
Cierro los ojos y no puedo ver nada, apenas puedo respirar, y mis
pulmones se contraen buscando el pomo de una puerta que nunca logro
abrirse, pero que siempre estuvo ahí, a mi alcance, sonriendo dia tras
dia tras el aroma de un espejo cercenado, roto por las siete aristas que
soportan un arcoiris de tonos grises.
Aplaco la ira, escondo el miedo en el cajon de los libros prohibidos,
junto a lagrimas de hielo candente, y sonrisas en carne viva…suspiro,
vivo, respiro, me muero y vuelvo a suspirar, todo en perfecta armonia
con el guiño de un ojo que no logro abrirse, que se repite, que repite, y
que persiste.
Alabo los momentos sublimes, aquellos que chapotean en charcas de
lima fresca, en frondosas imperfecciones que me obligan a
sobrevivir…sigo inquieto, y hablo con mi oportunidad, encuentro el
aliento y el viento me vuelve a golpear, me recuerda una vez mas donde
estoy, justo cuando las primeras luces del alba comienzan a dibujar
lineas dispares en mis pupilas…
Me vuelvo a sujetar…hoy, una vez mas, me he vuelto a sujetar
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